16/04/2010

Periódico El SOl de México
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Duró lo que al pobre la alegría

Desde Miami

Apenas me había comenzado a entrar el gusto por lo que estuve leyendo durante un par de semanas, cuando luego de un intercambio de dos sendas cartas escritas entre el intelectual y líder cubano exiliado Carlos Alberto Montaner y el cantautor y político Silvio Rodríguez, éste último dio por terminado aquel epistolario tan sabroso y de tanta profundidad.


Angélica mi amiga de inmediato me envió la primera, donde Carlos Alberto contestaba el reto público que le hiciera Rodríguez retándole a firmar una carta de denuncia en contra de la CIA.

"Por supuesto, Silvio: yo firmaría esa denuncia. La CIA, como todos los servicios de inteligencia, ha hecho cosas deplorables que merecen ser censuradas. Ahora, Silvio, me toca preguntarte a ti: ¿firmarías una carta en la que se denunciaran los atropellos a los presos políticos cubanos y el acoso a las Damas de Blanco? Una carta en la que mostraríamos nuestro respeto por Orlando Zapata Tamayo, Guillermo Fariñas y todo aquel dispuesto a morir defendiendo su dignidad de ser humano. Una carta en la que les dijéramos a los hermanos Castro que 51 años es un período demasiado prolongado para continuar imponiéndoles a los cubanos un sistema fallido y cruel en el que ya casi nadie cree, comenzando por ti, Silvio".

Montaner se explayó utilizando los más elementales argumentos que han sido visibles durante más de medio siglo cuando de democracia en Cuba se trata.

"Voy a contestar por ti, Silvio: yo creo que la firmarías. Y creo que la firmaría el 90 por ciento de los cubanos, hartos ya de esa vieja dictadura de difuntos y flores. ¿Hacemos esa carta juntos? Atrévete."

A lo más que se atrevió el autor de decenas de famosas canciones, fue a volver a escribir una larga segunda carta a Montaner, que por razones de espacio, no por censura ni partidismo, debo sintetizar:

"Montaner: si tanto deseas que Cuba sea mejor, cambia tu lógica y empieza a luchar contra el bloqueo. El bloqueo es genocida, inmoral, impresentable. Mientras exista será la justificación para no bajar ni un ápice la tensión defensiva. PD: La todopoderosa "Gran Prensa" que te apoya ya empezó a publicar versiones convenientes de este careo. Sé demócrata cabal (y cívico) y pídeles que muestren íntegras mis palabras.

Carlos Alberto le respondió mostrándole infinidad de sitios de prensa libre y democrática que han publicado el epistolario completo, proponiéndole, además, que ambos formaran un comité para luchar por la amnistía a los presos políticos, la libre entrada y salida de Cuba para los cubanos, lo que podría ser el principio de la reconciliación para ese pueblo fragmentado. Algo que tuvo una respuesta predecible: cinco párrafos dando fin a tan singular diálogo.

"Montaner: Veo que te estás esforzando, pero yo no puedo pasarme la vida en esto, que para ti es como ir a tu oficina y para mí significa ausentarme de mi trabajo. Me despido con la misma propuesta que ya hice: abandona la guerra fría, ponte a luchar contra el bloqueo, hazle bien a la niñez de esta tierra en que tú fuiste niño. Si eres capaz de dignificarte ante la infancia, todos venceremos un poquito.

Cordialmente, Silvio Rodríguez".

"Era más que lógico que el régimen prohibiera esa demostración pública -dicen en Miami- en realidad permitieron a Rodríguez demasiado al escribir las tres cartas".

Pienso en lo terrible de cercenar el pensamiento y me uno a los que en el último renglón de la misiva Montaner -Rodríguez encontraron la gran esperanza: que el millón y medio de cubanos separados por la ideología, al final del camino se puedan dar un abrazo en una Cuba libre.

María Antonieta Collins


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