Miré nuevamente el reloj y marcaba las cinco de la mañana, habían transcurrido más de treinta minutos y la línea no parecía avanzar. Lo peor sucedía cuando varios se acercaban al mostrador con preguntas, sin importarles quienes estaban haciendo cola desde mucho antes.
Cuarenta y cinco minutos después, finalmente tocó mi turno. Por supuesto que de inmediato me dispuse a investigar lo qué pasaba a tan temprana hora y qué nos había demorado tanto.
"Todo esto es parte de las nuevas reglas para revisión de pasajeros que han puesto en vigor los Estados Unidos para cualquiera que viaje a su territorio -me respondió Dolores-. Ahora debemos de registrar el nombre de cada persona, y el problema viene cuando son homónimos de gente que está reportada en la lista de advertencia para no subir al avión, es decir, cuando sus nombres son iguales a los reportados y que por tanto debemos revisar. Si eso sucede tenemos que cumplir con una serie de requisitos, que exige el gobierno norteamericano, y lo peor es hacer entender a las computadoras que la persona que están buscando no es la que estamos documentando, y eso se lleva una gran cantidad de tiempo, además sucede más frecuentemente de lo que la gente piensa."
"Sin embargo, -sigue explicando- eso no es lo más malo que tenemos que enfrentar. Lo peor es que hay que resistir la presión de las miradas."
¿Cuáles miradas? -digo fingiendo la más pura de las inocencias-
"Las de ustedes los pasajeros, y las de muchos que agresivos nos cuestionan: ¿Por qué se está tardando tanto? ¿Qué no ve usted que estamos cansados de esperar? Nosotros aprendemos a vivir con eso y algo más: a que no nos importe la forma en que nos vienen a decir las cosas. De inmediato se da uno cuenta que vienen de malas y yo pienso: este señor o esta señora viene a pelear, seguramente que tiene problemas en su casa porque los argumentos y la forma de sus planteamientos no son lógicos. Nosotros no nos demoramos por gusto, eso es obra de la cooperación en contra del terrorismo... algo muy difícil de entender especialmente con los pasajeros de "los mañaneros", pero la seguridad de todos bien vale la pena".
Dolores Gómez Gallegos, anónima sicóloga urbana que sin más armas que una tempranera filosofía de paz, rápidamente hace reflexionar mientras despacha. Como me convenció es que le ahorro a usted tiempo si se pregunta por qué las demoras en vuelos a los EU: es por culpa de las nuevas medidas contra el terrorismo... dicho esto, evite entonces la presión de las miradas...
María Antonieta Collins
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