29/01/2010

Periódico El SOl de México
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Y después de Haití, ¿qué?

Desde Miami
Las voces comienzan a salir de entre murmullos... Después de Haití ¿Qué? Hace un tiempo que no iba a una ventanita de café de las que todo restaurante tiene por esta ciudad a tomarme un "cortadito cubano". El informe de Obama, la crisis de Honduras, el terremoto de Haití me motivaron a buscar esa fuente inagotable de opiniones que sólo ahí se encuentran.

El grupo junto a mí hablaba del primer informe de Obama y del recuento donde su popularidad había caído; sin embargo, lo que dijo alguien de entre ellos hizo a todos comenzar a reflexionar...

"Me da mucha pena con los haitianos y su terrible desgracia, siento en el alma todo lo que sigue pasando ahí... pero ¿nadie se ha dado cuenta que todo eso ha sido utilizado como en un circo para distraernos en las verdaderas preocupaciones que deberíamos de tener en este momento?"

Afilé mi instinto y me puse a escuchar a aquel anónimo ciudadano: "Estamos a todas horas y casi por todos los lugares bombardeados con los telemaratones para juntar dinero para Haití. ¡Ay! de aquel que no tenga cara de conmiseración porque entonces de inmediato le tachan de desalmado. Dos semanas después los anuncios nos atosigan y forzan para enviar nuestra ayuda. Y yo me pregunto... ¿y a nosotros quién nos ayuda? Yo no tengo trabajo como antes, me han recortado las horas, apenas me alcanza para pagar la renta, y ¿entonces de dónde más quieren que salga el dinero? ¿De los que estamos perjudicados por la crisis?... ¡No se vale!"

Hasta entonces caí en cuenta de algo que me llamaba la atención al respecto, pero que no podía identificar y era eso mismo que ya se comienza a escuchar por las lesionadas comunidades hispanas de los Estados Unidos... ¿De dónde sacar más dinero para dar a Haití si no tenemos para nosotros mismos?

Otros más quisquillosos, también reunidos en torno a la ventana del restaurante de la calle Ocho, recelaban de la ayuda que se envía y que está recibiendo oficialmente el gobierno haitiano para repartirlo...

"¿Cuál gobierno? -salta otro- si eso, un gobierno que coordine a todos es lo que no hay aunque de nombre exista en Haití. Con la fama que tienen ¿en realidad van a repartir medicinas y comida? Eso seguramente que en cuestión de semanas termina por las destruidas calles vendiéndose en el mercado negro."

La conversación se hubiese seguido larga en ese tema a no ser por el miamense más preocupado de aquel grupo. "Lo mío -dijo- no es ni siquiera eso, sino hacerles ver a todos ustedes lo que la propaganda ha logrado y que es cerrarnos los ojos a la otra realidad que vivimos en los Estados Unidos y que es el discurso de Obama en su primer año como presidente".

Ahí sí que todos callaron y le escucharon, mientras el hombre daba rienda suelta a su alma. "Es muy fácil distraernos con Hollywood y los artistas peleando por Haití cuando estamos en medio del informe a la nación, cuando nos quieren dormir para que no nos demos cuenta de que los trabajos se siguen perdiendo, los bancos no conceden los programas para salvar hogares que otorgó la administración Obama, cuando la guerra sigue en curso, cuando hay más tropas diariamente en camino al frente, cuando en realidad no hay préstamos para nada... cuando el día de hoy son todo disculpas porque las promesas no se cumplieron, entonces el terremoto en Haití ha sido el gran pretexto que les cayó del cielo... y ¿después de Haití, qué?"

El hombre aquel me hizo pensar en algo que dormitaba en mi cerebro. Es verdad que el informe presidencial fue un bálsamo a los problemas, pero en realidad, la pregunta sigue en el aire... cuando se haya ido la noticia del terremoto en Haiti de los titulares, algo que sucederá a lo sumo en un par de semanas más, ¿entonces qué con la vida diaria aquí?

María Antonieta Collins


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