Buscando en la Hemeroteca Nacional, Guillermo González del Campo, productor del reportaje sobre la vida de la quinta de los siete hermanos Castro Ruz, halló los nombres de los únicos que están vivos: Ángel Trinidad Ferreira y Manuel Mejido.
Ángel Trinidad Ferreira honesto, confesó haber cubierto aquella nota pero no tener recuerdo alguno.
Manuel Mejido, sin embargo tenía la historia diferente, irreverente entonces, y misma que en su momento causó un disgusto a una Juanita joven, de escasos treinta y siete años, porque aquel joven periodista la había acosado con preguntas que la ofendieron.
Encontré al mismo Manuel Mejido -de estas páginas editoriales como casa- para hurgar en sus recuerdos:
"Juanita Castro es un personaje que siempre me llamó la atención como periodista. La entrevisté en dos ocasiones: una cuando desertó aquí en México y la otra en Miami en 1970 y siempre tuve la misma impresión de que era una mujer inteligente, de fuertes convicciones ideológicas. Lo que nunca imaginé en verdad, fue que iba a ser tan consistente en 1970 como es en el 2009."
"Mas bien pensaba que toda esa historia tendría un fin predecible porque en el fondo -creía yo- no era más que un pleito de hermanos que con el tiempo iba a limarse sin más. Lo interesante es que todos esos hermanos vienen de una familia de gente muy inteligente, en la que a pesar de que hayan roto vínculos unos con otros, a pesar de que no se hablen durante no sé cuantos años, finalmente las suyas no son diferencias por odio, y eso es lo que muchos no han entendido, sino que son antagónicos por ideología, eso no les quita que nunca más vuelvan a dirigirse la palabra, porque cada quien a su manera defiende lo suyo."
Mejido, sabiendo de las memorias a publicarse este octubre con el sello de Editorial Santillana, imagina el contenido...
"Quiero encontrar a aquella mujer que en 1970 me dijo en Miami que sus diferencias con Fidel eran grandes y que éste se encontraba labrando su destino, pero que nunca participaría en nada para matarlo. Quiero encontrar a la mujer que se quebraba en llanto y no dudaba en hablar del gran cariño con Raúl, su hermano favorito, hoy el dirigente de Cuba. Será interesante ver cómo ha evolucionado toda esa gama de sentimientos."
No puedo dejar de decirle a este Manuel Mejido en esencia un reportero hoy, de 76 años de edad, si no se arrepiente de haberla tratado así, si no fue una impertinencia el haberle preguntado entonces a Juanita Castro si se había vendido a los Estados Unidos al pronunciarse contra sus hermanos, cuestionamiento que la lesionó profundamente.
No pasa ni un instante sin que Mejido responda:
"¿Arrepentirme? ¡No, por supuesto que no! Sólo que hay una gran diferencia. Aquel reportero tenía la obligación de hacerlo, de preguntarle algo doloroso, de encontrar en su respuesta cualquier cosa oculta que hubiera, pero la pregunta la hice como reportero, no como ser humano. Era mi deber de periodista. Lo que ha ganado mi respeto y lo seguirá ganando, será comparar aquellas declaraciones de una mujer de treinta y siete años, con una vida por recorrer y las memorias de ésta Juanita con un gran camino andado. Ver cuánto cambió, y el valor para descubrir verdaderamente los secretos que de otra forma se llevará a la tumba."
Ahora sólo queda el momento en que ambos personajes, Juanita Castro y el periodista de irreverente cuestionamiento, vuelvan a encontrarse cara a cara con motivo de la publicación de las memorias. Eso es sólo cuestión de semanas.
María Antonieta Collins
|