04/09/2009

Periódico El SOl de México
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El tapabocas de Alan a Hugo


Desde miami
Mi amiga Adriana, venezolana con "alma llanera" me llama por teléfono: "Pon la televisión para que veas en directo lo que pasa en la cumbre de la Unasur en Bariloche. Seguramente que lo mejor de la aburridísima reunión está por venir a cargo de Hugo Chávez ofendiendo a alguien".


Sintonizo el canal del satélite que me deja ver aquella cumbre en directo, sin cortes ni censura, justo en el momento donde el presidente de Venezuela fustigaba nuevamente a los Estados Unidos llamándolos "Conquistador sin límites", que están dispuestos a llevarse todos los recursos energéticos de América del Sur apoyados por Colombia que le permite permanencia en algunas bases militares".

Grande fue el silencio que siguió hasta la intervención del presidente Alan García, quien a pesar del aire arrogante, sin embargo, hay que reconocer que no pierde la ocasión de echar mano del fino humor cargado de ironías que sabe aplicar en el momento oportuno, tal y como lo hace a menudo. Esta vez no perdió la oportunidad para enfilarse a su colega Chávez pícaramente:

"Estoy sorprendido y emocionado porque nos ha dicho que su voz no se escucha y que no ve bien, además, dice usted que el peligro es que los Estados Unidos puedan dominar el petróleo. Hombre presidente, ¿para qué van a dominar el petróleo? ¡Si usted se lo vende todo a los Estados Unidos! Pero en fin. Es una broma, sólo una broma".

Hugo Chávez sólo esbozó una sonrisa ante lo que sabía que no era una broma y comenzó a escribir en un papel que tenía a mano.

Adriana la venezolana me vuelve a llamar: "Tengo una felicidad... Chávez nada más rayaba ese papel porque me imagino que no escribió nada de la rabia que tenía, pero se lo mereció. Fue la forma más fina de decirle sus verdades y lo que le dijo el presidente García fue un golpe al discurso demagógico que acostumbra".

En el área del Doral, donde vive gran parte del exilio venezolano aquello corrió como río de pólvora.

"Anda a diario contra los Estados Unidos, los odia, dice que los yankis son los culpables del mal del mundo, pero a la hora de vender petróleo, entonces si que le gustan los billetes verdes del imperialismo". Eso fue lo que en palabras claras le dijo el presidente del Perú. ¿Quién le entiende?

La verdad es que Alan García cargó esa cumbre de ironías, como la dirigida a Chávez y a la anfitriona, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, cuando le dijo al primero luego de ver como entre ellos bromeaban: "No sea tan confianzudo con las damas y no ande con esas chanzas".

¿Por qué Chávez no dijo nada? -preguntaron muchos- quizá la respuesta está en la misma confesión de Hugo Chávez en la Unasur de Bariloche:

Porque cada vez ve menos y tiene que hablar más fuerte para que lo oigan.

María Antonieta Collins