No hubo agencia noticiosa que no reportara como tildó de "blandos" al presidente costarricense Oscar Arias y a los EU. Del primero dijo textualmente: "Considero que trató con mano blanda a los golpistas..." Sin lugar a dudas que a Zelaya la altura de la capital mexicana le hizo daño, al grado de olvidar que se refería no sólo al presidente del país primero en salir en defensa de su retorno, sino también al mandatario a quien despertó la madrugada del golpe de Estado para avisarle que lo estaban sacando de Honduras, y de quien recibió inmediatamente la bienvenida a territorio costarricense para iniciar la batalla política que le lleve de regreso a Tegucigalpa.
A los EU no les fue mejor en el discurso pronunciado, porque la relación "amor-odio" que sostiene con ellos no le permitió quedarse callado prudentemente: "Los Estados Unidos han actuado tibiamente, hay que decirlo" Luego de afirmar eso, por si no lo habían oído, Manuel Zelaya lo ratificó: "las medidas que han tomado son tibias, no resuelven el problema."
Entonces, ¿En que quedamos? ¿Quiere que lo defiendan o se dedica a atacar?
Y la oratoria eufórica de Zelaya, como en sus mejores tiempos del ALBA junto a sus colegas Chávez y Ortega, le hizo ir mas lejos al pronunciar: "Es mejor sentirse presidente que serlo." No importa que después de eso el depuesto mandatario hondureño -dijera muy a su costumbre- que no hizo alusión a nadie, sino a Raúl Arias de la Torre, candidato a la presidencia de Perú, quien luego de seis veces de intentarlo sin éxito fuera el propietario de la frase. Pero eso fue desafortunado.
¿Acaso un mandatario de visita en un país que lo ha tratado a cuerpo de rey, en momentos que se encuentra destronado, no debió haber reprimido "sus ansias locas" de soltar la frasecita en el lugar menos indicado a la hora menos indicada para su principal anfitrión que era el Gobierno de la Republica Mexicana?
En Tegucigalpa y San Pedro Sula seguramente la satisfacción fue grande al presenciar la exhibición que el derrocado presidente hondureño hizo de su persona en la casa de un gran vecino.
Ahí también le tienen guardada una lista de "frases celebres": "Los juecesuchos esos" dicho por Zelaya cuando era presidente en funciones y refiriéndose a los jueces que se le impusieron, revirtiendo sus órdenes. "Esos generales que no saben dónde están parados" frase dedicada directamente al Jefe del Estado Mayor Presidencial hondureño y al Ministro de la Defensa, en medio de los problemas que antecedieron al golpe de Estado.
Desgraciadamente para don Manuel Zelaya en esto de hablar en televisión y luego decir que no, hay un pequeño problema: el video.
Pero volviendo a lo accidentado de su discurso en México, quizá parte de la culpa de los exabruptos cometidos la hayan tenido sus asesores, que seguramente no le explicaron que para todo tipo de situaciones riesgosas, los mexicanos hemos patentado una gran frase salvavidas y que reza: Calladito, me veo más bonito.
Pero todos los días se puede aprender algo.
María Antonieta Collins
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