31/07/2009

Periódico El SOl de México
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La última película sobre los mexicanos o reímos o lloramos


Desde miami
Poco nos falta para que nos caiga más. Así me sentí la otra noche al ir a ver en un cine de Miami la muy anunciada como "la película del verano" en Estados Unidos y que se llama "Bruno".



Publicitada a no más, como si no tuviéramos suficiente con la violencia del narcotráfico, las imágenes diarias que aterran en Estados Unidos, la gripe H1N1 y los problemas de dinero, "Bruno", de la mano del humor ataca a los mexicanos en una cinta que seguramente verán millones y donde no supe si era más de la ola antiinmigrante, o simplemente se trataba de una comedia a costa nuestra.

La trama gira alrededor de un modelo gay austriaco que se ha convertido en periodista de televisión, personificado por el actor Sacha Barón Cohen, quien en su papel de Bruno se burla del que sea, incluido él, pero que comienza haciéndolo con los mexicanos. ¿Y cómo lo hace en la cinta? Ese es el problema.

Tiene a hombres en cuatro patas viendo para el piso, aburridos con todo el estereotipo de los mexicanos que emigran, y el uso que hace de ellos... ¡es que los utiliza de sillones para sentarse! Muy orgulloso de su "mobiliario especial" se los ofrece a todo aquel que llega a su casa. Textualmente, el tal Bruno llega a decir en la película a una visitante: "Toma asiento en nuestros sillones humanos mexicanos, Demi Moore tiene dos en su mansión".

Si la escena me pareció patética, lo que vino después me enojó más. En lugar de que se escucharan murmullos, en aquel cine de Miami la gente se rió a carcajada abierta del chiste. A mí no me hizo ninguna gracia.

Y propaganda como ésta es lo menos que necesitamos cuando los esfuerzos son tan grandes en ambos lados de la frontera por ayudar a México. En un lado se trabaja para mejorar la imagen, para que llegue el turismo, para que se vea lo bonito del país, mientras en Estados Unidos, a diario, miles luchan por las condiciones de nuestros migrantes, para librarlos de humillaciones, para pelear por sus derechos.

No imagino dónde tuvo la cabeza el guionista de la película que decidió reírse a costa de los nuestros... y se lo aprobaron, ignorando que especialmente en Estados Unidos los mexicanos somos el mayor grupo étnico de inmigrantes.

No sé si la película ya se exhibe en México, pero sería interesante saber qué ocurrirá con las autoridades de Gobernación encargadas del proceso de aprobación de cintas extranjeras a presentarse en el país cuando les toque examinar a "Bruno"; en todo caso habrá que recordarles las lecciones del pasado, por mencionar alguna que recuerdo, cuando al célebre cubano Dámaso Pérez Prado se le tuvo en la lista negra por aquel célebre mambo que decía en su letra: "Si Juárez no hubiera muerto... todavía viviría". En su tiempo esto fue considerado un sacrilegio a los héroes de la patria, condenado por una estricta moral gubernamental, o que le pregunten a Manuel "Loco" Valdez del castigo recibido por aquella frase que repetía en su programa de televisión de la tarde "Bomberito Juárez" en una clara alusión a Don Benito Juárez.

De verdad que me enojé con la falta de sentido común de la película "Bruno", a todas luces carente de conocimiento de lo que estamos pasando más allá de la frontera sur de Estados Unidos. Alguien me dice que no es asunto de tomarlo a pecho, sino que es cuestión de apreciación, analizándolo profundamente para ver la forma de reaccionar.

Me enojé con la amiga que me lo recomendaba, aunque me di cuenta de que finalmente sus comentarios encerraban una gran verdad: Habrá que ver lo que hace el gobierno mexicano tan ocupado en componer la imagen de México, y dependiendo de eso, si lo pasan o no, saber si con "los sillones humanos mexicanos" de la película "Bruno" lloramos, o de plano nos ponemos a reír a carcajadas.

María Antonieta Collins


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