Pero al luto por Farrah se le unió la muerte de Michael Jackson, y luego la saga del golpe de estado en Honduras y las idas y venidas del presidente Zelaya y ahí si que se ha acabado el mundo.
Pensé que este artículo lo escribiría sobre el retorno de Zelaya que bien pudo haber parafraseado a la famosa telenovela mexicana de la década de los ochenta "El extraño retorno de Diana Salazar" y convertirse en "El extraño retorno de Mel Zelaya".
Pero esta es la situación que da risa y que preocupa. Mel, como le gusta que le llamen, ha repetido con su folklórico lenguaje, que ya ha enviado su mensaje... "Ahí les va Insulza a Honduras a pedir por mi regreso".
Me reí al escucharlo, pero me llevó a la reflexión observarlo, afirmando que a pesar de todo va a retornar en los próximos días a su país.
¿Y que hará entonces para ignorar que tiene en contra a la Corte Suprema, al Ejército Hondureño, a las Cámaras de representantes y al senado? Esto, sin contar que la marcha multitudinaria de hace dos días y que no fue reportada en su totalidad por la prensa, no era a su favor, sino en su contra, y que la encabezaban familias, iglesias de todas las denominaciones y demás, como dice una conocida que evita utilizar adjetivos calificativos, en concreto, el pueblo.
No imagino materialmente como podría ser el regreso del presidente Zelaya cuando de antemano sabe, que se encuentran giradas y listas para cumplirse las órdenes de aprehensión en su contra por delitos que conllevan cárcel.
Y poniéndonos más hipotéticos. En la eventualidad de que el gobierno provisional de Micheletti ceda a la presión internacional y acepten con mil condiciones de por medio, el regreso de Zelaya hasta que se cumpla su termino constitucional en enero entrante. Entonces ¿Qué pasaría con el presidente interino, con el general Romeo Vázquez y con todos y cada uno de los que dieron el golpe y sacaron al presidente Zelaya de su cama y como dice él, acabaron a patadas con la puerta del cuarto, y prácticamente lo pusieron de patitas en la calle en pijama, sin darle tiempo más que para firmar una carta de renuncia?
¿Adónde van a irse a vivir ellos y el gabinete que juramentó al nuevo Gobierno transitorio? Y alguien más: ¿adónde irán, diputados, senadores, las iglesias y todos los que no se han inconformado con la salida de Zelaya?
Si Mel regresa, quedarán seis meses de una espera interminable para quien en noviembre de este año sea elegido como nuevo presidente, y no imagino de que forma podría haber una reconciliación para que tome lugar la transición, difícil en tiempos de paz, cuánto y más en las condiciones que hoy vive Honduras, y esto, es fácil verlo, desde cualquier parte del cristal con que se mire.
María Antonieta Collins
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