Da media vuelta y lo deja sonar sin ningún interés de saber quién es, ya que hace mucho se terminaron las sorpresas cuando inventaron el ID caller.
Sin darme tiempo a más, Ana Gasson me pidió la llave y al comenzar a mover certeramente los botones de la computadora, en un segundo descubrió lo que fallaba mientras yo la observaba boquiabierta. La seguridad en todo lo que hacía me hizo preguntarle por otros problemas que nadie me había podido solucionar ni explicar. ¡Cuál va siendo mi sorpresa cuando Ana, en lo que parecía una charla de mujeres me detalló las reparaciones!
``Si los hombres se sorprenden al verme, las más incrédulas a primera vista son las mujeres, aunque una vez que se dan cuenta de que sé tanto como un hombre sobre los autos, entonces me respetan y se convierten en mis clientas''.
Gasson, divorciada y madre de dos hijos, primero trabajaba como secretaria en un taller mecánico hasta que surgió la oportunidad de aprender sobre autos y sin pensarlo dos veces la tomó.
``El maestro de aquel curso me dio el gran consejo de mi vida: Estudia todas las noches. Tú tendrás que estudiar el doble de todos, para que sepas más que todos y para que todos a su vez te respeten''.
Eso le valió el conocimiento para pedir empleo en la distribuidora de autos alemanes.
``El día que vine a este lugar a pedir el trabajo, el jefe me dijo: ¿Podrías aprender mas cosas? Le respondí: Más rápido de lo que tú te imaginas. Creyó en mí y me dio el empleo''.
¿Hostilidad de los compañeros?
``Nunca. Al contrario, una vez que se dieron cuenta que mi trabajo es en serio y que sé tanto como ellos, me consideran una de su grupo.''
Han pasado cinco años desde entonces.
``Antes la gente se asustaba cuando yo decía que trabajaba en un taller. Ahora no''.
Hoy Ana Gasson ha abierto las puertas a más asesoras mecánicas.
¿Miedo a no conocer un auto?
``¡No, que va! ¡Si una se propone algo, siempre lo podrás conseguir!''
María Antonieta Collins
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