17/03/2010

Periódico El Nuevo Herald
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"Es que ya a los hombres no los hacen como antes''


Hace unas semanas, acompañada de unas amistades que visitaban la ciudad, íbamos a estacionar en Miami Beach, cuando gentilmente un hombre dedicado a estacionar autos me señaló un sitio en la calle donde había espacio disponible.

En el colmo de la amabilidad, se paró en el lugar para que yo pudiera maniobrar estacionándome. De pronto, en ``reversa'' vino a toda velocidad un auto con un joven al volante quien gritando exigía el espacio ¡porque en la calle nadie puede separar nada! En vano tratamos de explicarle que nadie estaba guardando el sitio, que era una cortesía. El joven energúmeno no entendió y quería golpear al caballero.

Preferí dejar eso al sentido común y marcharme, aunque no pude dejar de pensar que lo sucedido solo hacía ver que ``ya los hombres no son como antes''.

Esto viene a colación por una anécdota que envió el lector Armando Cabrera:

``Trabajo en un negocio de refacciones de autos y fui a entregar una pieza que por error había sido mal enviada, por lo que me tocó llevar la correcta a un garaje.

Al llegar en el sitio estaba la dueña del auto, --una señora, de entre 50 y 52 años de edad, bien vestida-- y a su lado un mecánico de unos 28 a 30 años, alto, fornido, con la cabeza rapada, como se peinan ahora de moda; al verme llegar en el carro de la compañía para la que trabajo, muy contento se me acercó con las manos extendidas, como si yo le debiera algo.

``Le di la pieza nueva, que pesaba entre 20 y 25 libras y se fue para adentro del taller, pero como debía de entregarme la pieza que no funcionaba y tenía en sus manos la que yo le había llevado, ¿qué hizo? regresó de inmediato y sin decir nada, ¡se la puso en las manos la señora, y se fue a buscar la otra!

La señora no podía cargar la pesadísima pieza, y corrí a ayudarla. Casi sin aliento al tiempo que me la daba me dijo: ``Es que ya los hombres no los hacen como antes''.

Hasta aquí la anécdota de Cabrera.

Personalmente creo el asunto tiene mayor profundidad: no son los hombres, son muchos padres los que no son como los de antes. Seguramente que el joven del parqueo en Miami Beach y el joven mecánico de la carta tienen algo en común: Nunca tuvieron padres que les enseñaran la cortesía para con una mujer sino todo lo contrario. • 


María Antonieta Collins