Mi mente voló al preciso momento en que yo misma, guardada la proporción, viví lo mismo que ella y que miles de mujeres cuando el esposo luego de negarlo y jurarlo, ante un hecho consumado finalmente nos dice: ``Perdóname, te fui infiel''. ¿Qué sintió ella? Me preguntaba Salazar. No tardo en responderle: rabia, desesperación, angustia, humillación y la sensación de que el mundo que construiste se te vino encima.
A pesar de todo, nos quedamos --le respondí a María Elvira-- por muchas razones. La primera porque amamos y porque el amor es incondicional: Amas o no. Y si amas eso significa una gran responsabilidad con lo que sucederá alrededor.
Elizabeth gravemente enferma de cáncer tiene claras sus razones. Está arreglando todas las cosas para cuando ella no esté. Es por eso que decidió aceptar a la niña y hasta participó en la compra de una casa para la madre y la bebé. ¿Por qué actuar de esa forma con la amante?
Como abogada que es, la señora Edwards ha dispuesto de la cantidad de dinero que considera que su esposo debe pagar y nada más, de manera que después de eso, nadie pueda tocar absolutamente ni un dólar más de lo que será la herencia para sus tres hijos.
Como cualquier mujer en sus circunstancias le ha tocado lidiar con más del caos que produce una infidelidad: descubrir a los amigos involucrados y que fueron confidentes del esposo y eso duele tanto como lo otro. Imagino lo que sintió al descubrir que Andrew Young, su también cercano amigo, fue la persona que la traicionó.
A diferencia de Vicky Sandford, ex primera dama de Carolina del Sur y cuyo esposo, el gobernador tenía una amante en la Argentina, por lo que se divorció y escribió un libro, Elizabeth Edwards hizo que John Edwards se mudara fuera de la casa, aunque sus allegados saben que eso será hasta que pase la rabia, y que después lo aceptará de vuelta.
¿Hay algun otra razón para quedarse? Si, una que a menudo se olvida: el día de la boda los votos son claros: ``En la alegría y la tristeza, en la salud y la enfermedad y hasta que la muerte nos separe''.
Así que por amor y cumpliendo con esa promesa hecha, es que las mujeres nos quedamos.
María Antonieta Collins
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